lunes, 11 de julio de 2011

Caídas, abandonos y atropellos. Primer semana del Tour.

En lo deportivo, habrá que quedarse con la primer victoria del Movistar en el Tour de Francia (Rui Costa y su exhibición tras el Aubisque), con la victoria de Luis León Sánchez y con la continuidad de Gilbert. También, por supuesto, con Rojas vestido de verde.



Pero este Tour está brillando muy lamentablemente por lo extradeportivo. Afortunadamente, aún no han empezado a salpicarnos con la sombra del dopaje, no, pero las caídas han tumbado este año a tantos líderes de equipos, hombres de Top 10, que aunque queríamos evitar hablar de este tema, no podemos pasarlo por alto:



Ayer le tocó el turno a Alexandre Vinokourov, que quería competir hasta 2012 para ir a los Juegos Olímpicos, pero prácticamente ya da por terminada su carrera profesional. Se le rompió la cabeza del fémur en una terrible caída en el kilómetro 96. Su sueño de volver a vestir el amarillo del Tour antes de retirarse se desvaneció en segundos. En esta también tuvieron que retirarse cazadores de etapas como Zabriskie, van der Broek, y Txurruka. Hoy tampoco tomaba la salida Juanma Gárate.

Al RadioShack le ha mirado un tuerto y lleva el autobús prácticamente vacío de hombres, pero sobre todo vacío de líderes. El primero en abandonar fue Brajkovic, después le tocó a un valentísimo Horner que rodó 25 km después de una caida con una conmocion cerebral que le impedía saber hasta dónde estaba y la nariz rota. Kern tenía una lesión fácilmente tratable, pero la UCI y sus nuevas y ridículas normas impidieron que los médicos le trataran (porque el tratamiento incluía una inyección) y se vio obligado a abandonar. Y finalmente, Leipheimer, entre tanta caída, ha perdido más de cuatro minutos en dos días dificilmente recuperables. Kloden está al mismo nivel que el año que hizo podium, una brillante participación que le hará renovar contrato en 2012 o buscar un nuevo equipo.



Otro que dejó el Tour fue Boonem, no sin antes liársela a Rojas en un sprint intermedio cerrándole y haciendo que el Campeón de España cerrara a su vez a Cavendish, lo que les costó a ambos la sanción de puntos del sprint y al español la pérdida del maillot verde en favor de Gilbert.

Intxausti aguantó hasta la etapa 8 y ahí se rindió. Desde la primer etapa con una fisura en el codo, no pudo más el reciente fichaje del Movistar. Amador sigue peleando con su esguince de tobillo. Y entre tanta baja, también la de Kiriyenka, fuera de control. Muy discutida y argumentada por demasiados entendidos como la rebeldía del ruso, -que ya ganara en el Giro una etapa dedicándosela a Tondo- y dando a entender que Kiri no quiere participar de las órdenes de equipo para que Rojas sea el más regular del Tour, y prefiere ir más a su bola. Yo dudo que nadie en Movistar, con toda la que les lleva cayendo este año quiera deshacer la piña.




Pero hay caídas, fueras de control, circunstancias anexas, que son entendibles dentro del ciclismo y que todo corredor asume cuando da la primer pedalada en la Grande Boucle. Con lo que nadie cuenta es con que la organización esté desorganizada. Con que haya un exceso de coches y de motos, y peor aun, un exceso de conductores que no tienen ni idea de ciclismo, que adelantan cuando les place, que no avisan a los corredores, que intentan exprimir el ultimo segundo de una curva para sacar una imágen o que les importa tres pimientos cómo haya que pasar para llevar a unos invitados a meta.

El primer aviso lo tuvimos con el motociclista que le robó la bici a Sorensen en un nanosegundo. Todo quedó en un susto porque al noruego le dio tiempo a soltar los pedales y se quedó en el aire, sin provocar caída. Motociclista expulsado. Fin del problema para Proudhomme.

Lo terrible fue lo que pasó ayer en la escapada. Flecha está dando un relevo. Aparece un coche de la TV Francesa con invitados que quiere pasar para llegar a meta a falta de 36 km. Los ciclistas bajaban a unos 60 km/hora. El coche adelanta de un aceleron (70/80 km/h) en una recta estrecha. De repente ve un arbol, piensa que le va a dar y mete un volantazo. Flecha cae al suelo y arrolla a Johny Hoogerland que cae contra una alambrada de espino y se raja, literalmente, todo el cuerpo. Flecha lleva un fuerte golpe en hombro y codo izquierdos.



El coche ni se para. No se vuelve a saber nada de él hasta la nota en la que la organización dice que le expulsa de carrera.

No.

Las cosas no funcionan así.

Estamos HARTOS de atropellos en las carreteras, de que las asociaciones de ciclistas y cicloturistas pidan respeto, y los organizadores de las carreras, los sponsors de los ciclistas, etc, se unan a esas campañas de respeto. Esta misma semana la ciclista australiana Carly Hibberd murió victima de un atropello mientras entrenaba. El que sale en bici a carretera abierta se expone a estas cosas, pero ¿dentro de una carrera que presume de ser la más importante del mundo podemos consentir estas cosas? ¿qué protección tienen nuestros ciclistas? Si ni siquiera se les puede dar un tratamiento acorde a las lesiones por caída normal, ¿cómo pretenden los organizadores del Tour que un chaval como Hoogerland con el cuerpo entero fileteado siga dando pedales mañana? ¿Esta es toda la sanción que va a llevar un acto violento y negligente?



Pero el coche de la TV Francesa no fue el único en seguir su camino como si nada hubiera pasado. En fuga se quedaron Luis Leon Sanchez -ganador de la etapa- Sandy Casar y el nuevo líder del Tour: Voeckler. Ni siquiera miraron atrás. Uno porque se jugaba el amarillo. Los otros dos, porque se jugaban la etapa.





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He dudado, y mucho, sobre si poner la imagen de la pierna de Hoogerland con las consecuencias del atropello, pero hay demasiada gente que lee este blog y no sigue el Tour, y tampoco tienen mucha idea de las consecuencias de una caída como esta. Una imagen vale más que mil palabras. Sin embargo, la que mejor expresa la rabia y el dolor de este joven ciclista es esta, su subida al podium al terminar la etapa para recibir el maillot de la montaña y el premio a la combatividad.

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